UN SER ESPECIAL
Por Leonor Estrada de Vinueza
Conocimos a Don Jorge Donoso en su casa-jardín, en la ciudad de Milagro. Realmente conocerlo, como se identifica a una persona cuando se lo trata en un ambiente familiar, personal, en su querido hogar, cuando rodeado de sus plantas, de sus bellas orquídeas, el se mostraba tan gentil, tan fácil y modesto al intercambiar conversaciones sobre algo que nos unía, y lo hacía con un fervor autentico de cruzar conocimientos, de buscar en el misterio de la naturaleza, toda su belleza y esplendor.
Su solidaridad, su gentileza tan autentica, su amable modo de tratar a quienes conocía, lo convertía de inmediato en un interlocutor genuino. Tantas veces recurrimos a él para que nos ayude a conformar las diversas exposiciones de la Asociación a la que tanto queremos. No hubo veces en la que haya jamás rehusado el favor que le solicitábamos sabiendo que de todos modos no dejaba de ser una molestia para él y sus ayudantes……ahí estaba patente su hidalguía, su delicadeza y generosidad sin limites.
Cuanta falta nos hará Don Jorge Donoso. Será necesario colocar una placa dentro del Jardín Botánico con su nombre para que su recuerdo sea ejemplo de un ser especial que como él contribuyó enormemente en este sitio privilegiado para convertirlo en belleza, y él, solidario como era su naturaleza, también con quienes, otros socios, forjaron con amor y dedicación convirtiendo, en este terruño del alma de Guayaquil, un pensil, un bosque, un remanso de paz florecido, en un jardín del Edén. |