Hugo Huerta de Nully

“Me enamoré de las orquídeas y en especial de la Catleya máxima cuando descansaba a la sombra de un frondoso árbol de Seca, en las montañas de la cordillera de Colonche. Como "huaquero", había desenterrado un muñeco de piedra y
dos botijas medianas muy lindas. De ahí en adelante buscaba ambas cosas, pero comencé a llegar a casa con más plantas que tiestos de mis antepasados. La Catleya máxima se la conoce como Flor de Navidad por florecer en el mes de diciembre. Existen varios colores, como el color lila, desde el muy claro al oscuro, así como la semi-alba y alba pura.

 

Esta planta especie con su abundante floración de 5 a 7 flores cada rama, siempre bordeada con un encaje finísimo y con un labelo amplio, es inigualable. Una verdadera maravilla y así fui subyugado por estas maravillas de la naturaleza. Comencé a buscar información en libros, revistas y así me suscribí a la A. O. S. donde llevo 25 años de socio. Por esta maravillosa novelería he viajado por todo el país, todas las provincias de la costa, oriente: Puyo, Coca, Gualaquiza, Zamora. Gracias al Padre Camilotto, pude viajar a Bomboiza, misión salesiana oriental, donde el Padre Andreetta era el director en el año 1972. Viajé con mi pequeño troupé, en un viaje lleno de recuerdos extraordinarios. 

Ese mismo año viajamos con Chena a la mundial de Medellín y quedamos deslumbrados ante tanta belleza. Gracias a una serie de comunicaciones de los Padres Camilotto y Andreetta, se concertó una reunión de personas que eran aficionados a las orquídeas. Así nos reunimos en la residencia de los anfitriones Vinueza-Estrada, un 14 de Septiembre y comenzaron a llegar los invitados como Max y Evelina Konanz, Gloria de Castro, Montserrat Maspons, Cecilia de Jurado, Hugo y Azucena Huerta, Enrique e Isabel Maulme. El Padre Andreetta hizo una exposición sobre las orquídeas, además nos alentó dando indicaciones de cómo nos agruparíamos y nos dio estatutos para estudiarlos con el asesor legal para hacerlos aprobar. En la segunda reunión  se acordó llamarla Asociación Ecuatoriana de Orquideologia, Sede Principal, así como que los invitados a la primera reunión serían los socios fundadores, nombrándose un Directorio Provisional y como Presidente Enrique Maulme Gómez, Vicepresidente Hugo Huerta de Nully y Secretaria Evelina de Konanz, el mismo que fue posteriormente ratificado. Así mismo se invitó a integrarse a la Asociación a personas que sabíamos tenían interés  en las orquídeas y así fuimos creciendo.

 

A los pocos meses Toto Maulme presentó su renuncia por carecer de tiempo para ello y me entregaron la Presidencia. Luego, en el Museo Municipal nos reuníamos cada 30 días, dábamos charlas sobre las orquídeas y poco a poco promocionamos el llevar plantas en flor para el conocimiento de unos y frustraciones de otros. Así mismo por los diarios de la ciudad, en suplementos, escribíamos sobre orquídeas, los canales de T. V. nos hacían entrevistas en jardines privados o llevábamos plantas en flor, comenzó así la novelería de las orquídeas y con ésta la depredación de nuestras montañas por los “materos”. Cuando no había el interés por las orquídeas, visitar las montañas era una agradable experiencia, todo en floración, ya que en un mismo árbol, se daba la casualidad de apreciar floraciones de 15 a 20 especies y hoy, lamentablemente decirlo, con mucha pena, si encontramos una, es un milagro. Pues no se contentaron con coger una mata, sino que arrasaron con el árbol, lo destruyeron, mientras que en sus jardines se pudrían las matas ante su total indiferencia. ¡Que espíritu destructor el nuestro!

Fui reelegido en el año 1975 y se planificó la Primera Exposición Nacional, que se efectuaría en el Centro Cívico en el mes de Noviembre. Se invitaron a grupos aficionados de Loja, Cuenca, Quito, y el Puyo. Cada persona adquiría un espacio, los invitados se agruparon y los locales por nuestra cuenta. Como Juez central fue elegido el Padre Andreetta. La inauguramos en la noche del viernes con las autoridades, socios y los patrocinadores amigos. Todo un éxito. La primera exposición nacional, como arreglos de stands y florales, fue maravillosa. En aquél año hubo una exagerada floración de orquídeas y en especial de los variados colores de la Catleya máxima, Catasetums, Trichocentrum tigrinum, Góngoras, y por los visitantes, ni que decir, se lucieron con la colección de Masdevalias, Maxilarias, Oncidiums, en espacial el Oncidium. macrantum de tamaño y color únicos. Todo fue a lo grande.

 

Podemos decir con toda seguridad, que aquella floración no se ha repetido todavía. Fue una floración inaugural. Se abrieron las puertas un sábado de 09h00 a 20h00 y domingo igual, pero tuvimos que prolongarla hasta las 22h00 por la afluencia de público, el que no sólo era de Guayaquil, sino de todo el país.  Había una salón de proyecciones con slides de plantas en flor, que dirigió con acierto y entusiasmo Julio Vinueza, todo un éxito, con su maravilloso espíritu de colaboración y con mucho público, dado el interés que había por conocer más sobre las orquídeas. El directorio esperaba cierta cantidad de público, pero nunca esperamos la afluencia, con largas colas que rodeaban la manzana por ambos lados, esperando pacientemente, poder entrar. ¡Qué éxito! Las radios verificaban las impresiones del público, los canales de televisión filmaban todo el día y los diarios, publicaban reseñas diarias sobre las orquídeas así como felicitaciones para el Directorio. Habíamos dado el primer paso con decisión. También pensábamos en el orquideario para Guayaquil, el mismo que se hizo realidad, años después en el Jardín Botánico.

Dr. Hugo Huerta de Nully, Dr. Eduardo Álvarez y P. Angel Andreetta, ex presidentes de la AEO.

Es así si como el Dr. Hugo Huerta de Nully, con sus propias palabras nos relató la labor realizada por él y el grupo de fundadores, en esa Primera Exposición, la misma que fue como un cohete, como los que se utilizan para poner satélites en el espacio, que colocó a nuestra Asociación en la órbita de la orquideología mundial donde ha llegado al cenit, al haberle sido otorgada la responsabilidad de organizar la 22ava. Conferencia Mundial de Orquideas que tuvo lugar el año 2017.


Gracias Hugo por tu inmensa labor! Tu recuerdo como amigo, como consocio que nunca nos negó un consejo, que nos ayudó a cultivar mejor nuestras plantas, que recorrimos juntos nuestros bosques, disfrutando con nuestras familias esas inolvidables excursiones. Siempre perdurará en nuestro recuerdo. Para Chenita, tus hijos y tus nietos nuestro eterno cariño y solidaridad

La Asociación Ecuatoriana de Orquideología.

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