Marcelo Bejarano Gonzáles

Hablar de Marcelo Bejarano González, es recordar al hombre alegre, vehemente, de grandes sueños, que no aceptaba un no como respuesta, de valores sólidos y firmes, trabajador, honesto, comprometido, con un corazón inmenso y generoso.
También es recordar a un hombre fiel a sus principios, hombre leal, de ideales altos, capaz de lograr todo lo que se proponía, un ejemplo de lo que se puede alcanzar con dedicación y esfuerzo. Marcelo nació en Riobamba en 1942, lugar donde se habían desplazado sus padre, Miguel y Elsa, por razones laborales.


A los pocos años regresaron a Quito donde realizó sus estudios primarios y secundarios. Su vocación de servicio lo llevó a ingresar a la Escuela Superior Naval en 1961. Desde entonces lo adopta esta noble ciudad, Guayaquil. Meses antes de graduarse entre las dos primeras antigüedades, fue invitado junto a su amigo Jorge Donoso a estudios de especialización en la Escuela Naval de Annapolis, Estados Unidos. Como parte del entrenamiento participa en una travesía de 45 días a bordo del portaviones estadounidense “Intrepid”, convirtiéndose en los primeros ecuatorianos en ser parte de un portaviones norteamericano. Se graduó de

Alférez de Fragata y como miembro de la Armada Ecuatoriana realizó varios cursos fuera del país. Ascendió al grado de Teniente de Navío, representando a la marina varios años en los Estados Unidos.

Contrajo matrimonio con Rocio Sánchez en octubre de 1969 con quien tuvo tres hijos Rocio del Pilar, María Soledad y Andrés Marcelo. En 1973, accediendo al pedido de su suegro se retiró de la marina y empezó a trabajar junto a él, en la fábrica que llevaba su nombre: Francisco Sánchez, dedicada a la fabricación y distribución de cosméticos y perfumes, destacándose como Gerente General  empresario, administrador y persona de confianza de su suegro. Juntos lograron que la empresa tenga un gran posicionamiento en el mercado local, ocupando los primeros lugares de preferencia. A mediados de la década de los 80, encontró en el cultivo de orquídeas una afición, que terminó convirtiéndose en su gran pasión.

 

Como autodidacta estudió y aprendió mucho sobre ellas en compañía de los socios de la Asociación Ecuatoriana de
Orquideología a la cual se integró involucrándose en sus actividades y proyectos por lo que fue nombrado miembro del Directorio durante 26 años, desempeñándose como vocal, tesorero, vicepresidente y presidente. Fue uno de los gestores e impulsadores del Jardín Botánico de Guayaquil, presidiendo a la fundación encargada de su construcción y mantenimiento. En el transcurso de los años y con su destacada participación en exposiciones que
se realizaban en Guayaquil así como en otras ciudades y en otros países, se convirtió en un experto y consultor, que se desempeñó como juez y como expositor destacado, obteniendo innumerables premios y reconocimientos. Por todos estos méritos y conocimientos se involucró con ECUAGENERA, recibiendo el encargo de abrirle el mercado de Guayaquil para sus plantas de orquídeas que produce en su sede principal de Gualaceo, contribuyendo al crecimiento y desarrollo de esta Empresa que llegó a posicionarse como la principal productora de plantas de especies de orquídeas de Latinoamérica y una de las mejores del mundo. Esto dio origen a que muchos de sus clientes y amigos se contagien de su entusiasmo y conocimientos y lo identifiquen con mucho cariñó como “el señor de las orquídeas”.

Su amor a la naturaleza y a su ciudad adoptiva lo llevaron a integrar el trio de past presidentes de la AEO que decidieron gestionar ante el World Orchid Trust la sede para realizar en Guayaquil una Conferencia Mundial de Orquídeas, que solo había tenido lugar en otras dos ciudades de Latinoamérica: Medellín (1972) y Rio de Janeiro (1996). Así es como en enero del 2008, la AEO, con el apoyo de las asociaciones de orquideología de Cuenca y Quito, del Centro de Convenciones de Guayaquil y ECUAGENERA, presenta al World Orchid Trust, durante la mundial realizada en Miami, la candidatura de Guayaquil como sede para realizar la 21ava. Conferencia Mundial en el 2014. A pesar de haber presentado una muestra que mereció dos trofeos, el uno, Trofeo como la Mejor Exhibición en su Clase y el otro, Trofeo con una planta como la Mejor en su Clase, la sede no nos fue otorgada y le fue adjudicada a Pretoria (Sud África), lo cual no nos desanimó gracias a los elogiosos comentarios y felicitaciones que recibimos del Presidente del World Orchid Trust.

Nuevamente insistimos con la candidatura de Guayaquil durante la Conferencia Mundial realizada en Singapur en noviembre del 2011, durante la cual presentamos una exhibición que mereció un Trofeo y Medallas de Oro y Plata que coadyuvaron para la obtención de Guayaquil como Sede de la 22ava Conferencia Mundial a realizarse en el 2017. Este inédito logro fue el inicio de un arduo trabajo de los próximos seis años, liderado por Marcelo quien fue designado Director de la Exposición por el Comité Organizador. Pero la Sede tenía que ser ratificada durante la 21 ava. Conferencia Mundial realizada en Johannesburgo donde también presentamos una exhibición, mereciendo el gran premio de la ratificación y haciendo conocer al mundo que Ecuador era el país de las orquídeas.

 

Sin embargo Marcelo fue diagnosticado con cáncer en junio del 2017, pero sus amigos lo mantuvieron como Director de la Exposición, contribuyendo en esta forma a su lucha contra esta enfermedad. Su espíritu no se doblegó, fue incansable y a pesar de sus dolencias no desmayó en el trabajo demostrando una entereza y una valentía que es un ejemplo para quienes colaboramos con él. Asistió a la inauguración en silla de ruedas llevado por su hijo y recibió el tributo y homenaje que bien se merecía por el extraordinario esfuerzo que significó la exitosa exposición mundial que difícilmente se repetirá en la ciudad de Guayaquil. El resultado científico fue la participación de 600 registrantes de 40 países de todos los continentes menos la Antártida. 87 conferencistas y 60 trabajos de investigación. Todo resumido en una publicación de dos tomos, cuyo responsable fue el Dr. Alece M. Pridgeon Ph.D., quien tuvo la gentileza de dedicarla a los tres past presidentes de la AEO, que soñaron e hicieron realidad este sueño de la Exposición Mundial en Guayaquil, y entre ellos Marcelo Bejarano Gonzales, que se nos adelantó el 4 de diciembre del 2017, y que Goza del Eterno Descanso junto al Señor.

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